Historia de Food&Fun

Por Felicidad Juan

Dicen que el ambiente y la esencia de Food&Fun enamoran y embrujan a todo aquel que atraviesa sus estrechas puertas. Detrás de este local, que nació en el año 2009 con una estética inspirada en los lofts neoyorkinos, hay muchísimo esfuerzo. Detrás de ello está, por encima de todo, mi capacidad visionaria pues… ¿quién iba a imaginar por aquel entonces la revolución gastronómica que vivimos en los últimos tiempos?

¡Una buena idea!

Cuando eché el ojo por primera vez a este bajo de la calle Linterna, se me presentó muy destartalado pero con unas dimensiones donde cabían todas mis ideas, mis sueños, porque antes de empresaria he sido soñadora, y lo sigo siendo (risas). Mi anterior empleo como directora de exportación de una empresa de alimentación me había ofrecido la posibilidad de viajar por medio mundo, sumergiéndome en un cóctel de culturas y saciando a la vez mi inquietud por la gastronomía. De esta manera, descubrí y absorbí, durante mis desplazamientos, las costumbres culinarias de las diferentes cocinas del mundo: sabores, aromas y mercados. Siempre volvía a mi casa, a mi despensa, con el equipaje repleto de ingredientes diferentes y recetas raras con las que sorprender a mis amigos en las divertidas reuniones que ofrecía en torno a mi mesa… ¡y vaya si lo lograba!

La llegada de mi primera hija, Luna, en el año 1997, me apartó temporalmente del trabajo. Quería volcarme por completo en mi bebé y sin darme cuenta empecé a dedicarle todavía más tiempo a la cocina. La familia aumentó poco tiempo después con la incorporación de Sergio. Son tiempos que recuerdo con nostalgia. Me apasionaba cocinar para mi familia.

La inspiración me asaltó unos años después durante un viaje a Brasil con mis hijos… en medio de la selva!! (risas). Hacía tiempo que había descubierto mi verdadera vocación y empecé a fantasear con mi propio proyecto: Food&Fun. Eso era lo que significaba para mí el mundo de la cocina: la combinación perfecta de comer bien, cocinar sin límites y pasarlo en grande. Así que mi idea emergió de la mezcla de estos dos conceptos, un vínculo de unión tan poderoso que soy incapaz de concebir el uno sin el otro.

Este proyecto era como mi tercer hijo. Exigía todavía más dedicación y muchísimo más trabajo, pero yo me moría por contarle al mundo todas las cosas que había descubierto en mis viajes, todas las recetas que escondía en mi cocina, toda mi pasión y mi inquietud por la gastronomía. Y entonces, llamé a mis dos grandes amigos Boris Pena y Javier Oliver, grandes arquitectos y buenísimos amantes… del buen yantar.

De esta manera, concebimos Food&Fun como un espacio dónde reunir a los entusiastas de la gastronomía, un lugar donde compartir y gozar de los placeres de la cocina. Y también donde compartir experiencias con grandes cocineros.

Con el paso del tiempo, nuestro espacio, ubicado en pleno centro de la ciudad, se ha posicionado como un escaparate gastronómico de referencia gracias a su principal objetivo: enseñar la cocina de productos locales y acercar las gastronomías del mundo. Durante todo este recorrido, la escuela ha contado con la presencia de destacados y reconocidos chefs / amigos que a día de hoy siguen siendo un reclamo significativo para vivir una experiencia 100% gastronómica y divertida.

A día de hoy, continuo al frente del negocio con un equipo que ha crecido en los últimos años. Me gusta invitar a todo el que entra a mi local a dejarse llevar, enseñarle a cocinar, demostrarle que la cocina es vínculo y unión entre amigos y familia, hacerle vivir momentos mágicos, transmitirle mi pasión por el mestizaje culinario. Y siempre firme en mi esfuerzo de abastecerme de productos sostenibles y honestos, y con la mejor intención de poner mi granito de arena en defensa de una cocina saludable y natural. Esto es, en definitiva, el aprendizaje que importé de todos mis viajes y que se convirtió en el mayor placer de mi vida. Amigos, bienvenidos a mi sueño, bienvenidos a Food&Fun.

Felicidad Juan